Carta de Manuel Valls
#2. Salvemos Barcelona

Estimados ciudadanos:

Barcelona tiene que escoger entre su vocación de gran capital europea y la tentación de un proyecto nacionalista radical que la alejaría por mucho tiempo de las posiciones de referencia en España, Europa y el mundo. Ahora es el momento de hacerlo.
Barcelona se encuentra ante un dilema: recuperar su carácter abierto como ciudad de oportunidades y de futuro, o bien dejarse ir por la pendiente del populismo y del separatismo.
Frente a este riesgo, Barcelona necesita con urgencia un cambio. Aún estamos a tiempo. Podemos salvar Barcelona con una nueva política municipal que resuelva los problemas de sus ciudadanos en vez de crear otros nuevos. Para recuperar el espacio público, que es el de todos. Para hacer una ciudad segura, respetuosa y confiada. Una capital europea inclusiva, creativa y orgullosa.
La cara más oscura del dilema que tiene Barcelona la vimos el pasado 21 de diciembre: calles vacías, el comercio paralizado en plena campaña de Navidad, la actividad profesional suspendida; aislamiento, tensión, coacciones y los habituales brotes de odio y violencia contar la policía, contemplados con indiferencia por los responsables de la Generalitat. Y respondidos con un silencio elocuente de la alcaldesa Ada Colau, incapaz de afirmar la autoridad del Ayuntamiento y subordinada al proyecto separatista que representan Ernest Maragall, Joaquim Forn y otros candidatos.
Aquel día contemplamos la imagen precisa del riesgo que planea sobre la ciudad.

Hablemos claro. BASTA YA.

La inestabilidad y la parálisis están haciendo que miles de empresas se marchen y que los barceloneses pierdan calidad de vida y oportunidades de futuro. Por esto ya han empezado a decir abiertamente que la ciudad se está deteriorando y que la inseguridad se ha convertido en su primer problema, como certifica la última encuesta del Ayuntamiento. Si hace pocos días el presidente de la Generalitat llamaba a los catalanes a una rebelión contra la Constitución, yo hago ahora un llamamiento a todos los barceloneses a una rebelión cívica. A expresar con libertad su indignación frente a la presión persistente que se ejerce desde instituciones públicas y organizaciones activistas para imponer un pensamiento único y señalar a los que no comulgamos con el mismo.
Os invito a participar en este debate que va mas allá de los partidos políticos tradicionales y que es también el gran debate que afronta hoy Europa. Un debate entre los populismos y los nacionalismos, por un lado, y la opción de la democracia, el Estado de derecho y el progreso, por el otro.

Yo propongo un cambio, el del optimismo y la ilusión.

Cuento con todos vosotros para salvar Barcelona. Nuestra Barcelona catalana, española y europea.

Manuel Valls
Candidato a la Alcaldía de Barcelona
Barcelona, 28 de enero de 2019